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Twin Peaks | Saturday, June 10, 2017

Dos Años Después


Dos años después he vuelto a este sitio que abandoné por pura desidia. Dos años después he cambiado, porque el cambio es constante y si no cambiamos quiere decir que nos hemos estancado. Ya no pienso exactamente lo que pensaba hace dos años sobre feminismo, digamos que, mis vivencias y mi constante crecimiento han hecho que descubra otras corrientes del mismo con las que me siento más cómoda. O simplemente, he decidido llevarlo de manera personal, en mi día a día, alejarme de los retweets y del activismo de postín que cada vez abunda más y que tanta vergüenza ajena da. Seguir escuchando y seguir encontrando mi hueco, y seguir ayudando a quien pueda es lo único que busco.

Dos años después he seguido viviendo porque la vida no se acabó cuando tenía 23, aunque parece que sigo siendo una adolescente perpetua que morirá en casa de sus padres. Dos años después me han diagnosticado TDAH y discalculia, y entiendo muchas cosas. Dos años después, he vivido en Madrid sur y he estudiado fotografía hasta que me expulsaron del centro por... ay. Eso es otra historia. Quizás para el siguiente post. Dos años después he perdido veinte kilos y dos años después mi peso me sigue mortificando. Dos años después sigo leyendo, sigo devorando libros. Dos años después sigo perdiendo amigos y conociendo gente nueva aunque cuanto más mayor eres, más difícil es. Dos años después, he tenido mi primera relación y he sido capaz de salir de ella, que resulto ser una relación abusiva de la que pude escapar, paradójicamente, gracias a la expulsión arriba mencionada. Dos años después he vivido en mis carnes más traición, celos y dolor (no físico, afortunadamente) que el que he vivido en mucho tiempo. Dos años después sigo siendo una intensita de narices.

Dos años después he descubierto el placer del dolor, el placer de las cuerdas y el placer de flotar. Dos años después he añadido muchas experiencias vitales a mis espaldas, algunas buenas, otras malas. Dos años después sigo sin tener claro que hago aquí pero cada vez tengo más claro lo que quiero. Dos años después sigo llevando el pelo rosa, porque es el color con el que debí haber nacido y porque tantos años renegando de las virtudes de ese color hay que compensarlos. Dos años después parece que empiezo a superar baches y a chocarme contra otros. Algunos lo llaman vida, y supongo que tienen razón.



Pero dos años después sigo siendo la misma, a pesar de todo.


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Dos Años Después

Saturday, June 10, 2017


Dos años después he vuelto a este sitio que abandoné por pura desidia. Dos años después he cambiado, porque el cambio es constante y si no cambiamos quiere decir que nos hemos estancado. Ya no pienso exactamente lo que pensaba hace dos años sobre feminismo, digamos que, mis vivencias y mi constante crecimiento han hecho que descubra otras corrientes del mismo con las que me siento más cómoda. O simplemente, he decidido llevarlo de manera personal, en mi día a día, alejarme de los retweets y del activismo de postín que cada vez abunda más y que tanta vergüenza ajena da. Seguir escuchando y seguir encontrando mi hueco, y seguir ayudando a quien pueda es lo único que busco.

Dos años después he seguido viviendo porque la vida no se acabó cuando tenía 23, aunque parece que sigo siendo una adolescente perpetua que morirá en casa de sus padres. Dos años después me han diagnosticado TDAH y discalculia, y entiendo muchas cosas. Dos años después, he vivido en Madrid sur y he estudiado fotografía hasta que me expulsaron del centro por... ay. Eso es otra historia. Quizás para el siguiente post. Dos años después he perdido veinte kilos y dos años después mi peso me sigue mortificando. Dos años después sigo leyendo, sigo devorando libros. Dos años después sigo perdiendo amigos y conociendo gente nueva aunque cuanto más mayor eres, más difícil es. Dos años después, he tenido mi primera relación y he sido capaz de salir de ella, que resulto ser una relación abusiva de la que pude escapar, paradójicamente, gracias a la expulsión arriba mencionada. Dos años después he vivido en mis carnes más traición, celos y dolor (no físico, afortunadamente) que el que he vivido en mucho tiempo. Dos años después sigo siendo una intensita de narices.

Dos años después he descubierto el placer del dolor, el placer de las cuerdas y el placer de flotar. Dos años después he añadido muchas experiencias vitales a mis espaldas, algunas buenas, otras malas. Dos años después sigo sin tener claro que hago aquí pero cada vez tengo más claro lo que quiero. Dos años después sigo llevando el pelo rosa, porque es el color con el que debí haber nacido y porque tantos años renegando de las virtudes de ese color hay que compensarlos. Dos años después parece que empiezo a superar baches y a chocarme contra otros. Algunos lo llaman vida, y supongo que tienen razón.



Pero dos años después sigo siendo la misma, a pesar de todo.


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